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  • Foto del escritorPrensaFMSantader

A través del bordado, rindieron homenaje a 25 poetas asesinados

En un intento por tejer las memorias rotas por la violencia, la Fundación Moiras ha emprendido una iniciativa única en su género al fusionar el arte del bordado con las letras para rendir homenaje a 25 poetas colombianos asesinados a causa del conflicto armado. La directora de la Fundación, Andrea Quiñónez, junto con el escritor Saúl Gómez Mantilla, encabezaron esta conmovedora propuesta que busca preservar la memoria cultural y artística del país.

Cúcuta y su área metropolitana se convirtieron en testigos de esta novedosa exposición artística titulada 'Nombrar las palabras silenciadas', que se llevó a cabo del 5 al 9 de diciembre en la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero. La muestra, compuesta por poemas, fotografías y fragmentos bordados, narró las vidas y legados de poetas que dedicaron décadas a impulsar el arte en Colombia, pero que fueron silenciados por la violencia.

En el marco de la exposición, se destacaron especialmente cuatro poetas de Norte de Santander: Tirso Vélez, Edwin López, Gerson Gallardo y Pedro Cuadro Herrera. Este último, nacido en Cartagena pero residente la mayor parte de su vida en el departamento, se sumó a la trágica lista de artistas cuyas voces fueron apagadas por el conflicto armado.

La directora de Moiras, Andrea Quiñónez, compartió la motivación detrás de esta iniciativa, señalando que la exposición busca resaltar cómo el conflicto ha impactado en todos los niveles de la sociedad, afectando a gestores culturales y a aquellos que se atrevieron a denunciar las injusticias en sus comunidades. Subrayó también la presencia de dos mujeres en la galería, una de ellas víctima de feminicidio, subrayando la multiplicidad de las tragedias.

Quiñónez destacó la capacidad única del bordado como narrativa textual, revelando que, a lo largo de su experiencia con estas narrativas textiles, han descubierto que se trata de una herramienta poderosa con la que cualquier persona puede conectarse. La exposición no solo es un tributo a los poetas caídos, sino también una llamada a la reflexión sobre el impacto devastador de la violencia en la cultura y las expresiones artísticas de Colombia.

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