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  • Foto del escritorPrensaFMSantader

Crisis Migratoria en Colombia: Desafíos Humanitarios y de Seguridad

Ipiales y Guainía son dos pasos fronterizos en los que ha aumentado el flujo de migrantes en el último año junto a San Andrés, Norte de Santander y el Darién.

En un escenario donde los pasos fronterizos se han convertido en testigos de dramas humanos, la crisis migratoria en Colombia se intensifica con la presencia de migrantes de al menos 20 países que atraviesan el territorio en busca de mejores condiciones de vida. Ipiales y Guainía emergen como puntos críticos, junto con San Andrés, Norte de Santander y la selva del Darién.

A sus cortos 10 años, Sofía* personifica la dura realidad de miles. Preparándose para una travesía que la llevará desde Medellín hasta tierras estadounidenses, atravesando el Darién y el desierto de México, su historia refleja el sufrimiento diario de los migrantes irregulares en Colombia. Este drama familiar es solo uno entre los muchos que la Procuraduría recopila en informes sobre la creciente crisis migratoria.

La Procuradora General, Margarita Cabello, ha expresado su malestar por la ausencia de liderazgo gubernamental ante esta creciente problemática, que ha experimentado un aumento exponencial en los últimos años. Entre 2005 y 2020, el número de migrantes en América Latina y el Caribe aumentó de 7 a 15 millones, haciendo de Colombia un punto de tránsito clave para más de 20 nacionalidades.

Las cifras reveladas por la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) evidencian un aumento del tráfico de migrantes en más del 100%, con un impacto devastador en la vida de aquellos que se enfrentan a riesgos tanto por mar como por tierra. Entre enero y noviembre de este año, más de 1,078 personas fueron reportadas como desaparecidas o fallecidas.

Las aguas de San Andrés han sido testigo de tragedias, con 38 migrantes desaparecidos en la "ruta de la muerte". La alta probabilidad de naufragios ha llevado a las autoridades a rescatar a más de 1,139 personas en alta mar entre 2022 y 2023.

La migración irregular también genera caos en ciudades que funcionan como pasos fronterizos, afectando la salud pública y la seguridad. Grupos armados ilegales, como el Clan del Golfo, controlan el tráfico de migrantes, recibiendo cerca de 57 millones de dólares por esta actividad ilícita.

El paso por la selva del Darién refleja claramente la crisis de derechos humanos. En 2022, cerca de 248,000 migrantes transitaron por este territorio, y en lo que va de 2023, más de 500,000 personas han cruzado la selva, provenientes de diversos países. La preocupación crece al observar que ahora no solo son hombres jóvenes quienes toman esta ruta, sino también familias y niños. En la primera mitad de 2023, más de 40,000 niños cruzaron la selva, según Unicef.

Otro punto crítico es Norte de Santander, donde 4,055 niños cruzaron la frontera sin acompañamiento. Según el procurador delegado para los Derechos Humanos, Javier Sarmiento, estos menores podrían estar siendo instrumentalizados por grupos ilegales, sirviendo como cargueros o guías.

El paso fronterizo en Ipiales, Nariño, refleja la crisis humanitaria con el 73% de los migrantes pernoctando en la calle y solo el 8% teniendo acceso a tres comidas diarias. El 96% manifiesta ansiedad, miedo e inseguridad al cruzar estos territorios.

Además, la Procuraduría alerta sobre un fenómeno migratorio en aumento en Guainía, donde más de 160 familias han ingresado en los últimos tres meses debido a la minería informal. A pesar de las condiciones deplorables, las comunidades étnicas en la región han acogido a los migrantes.

La crisis migratoria en Colombia exige una respuesta urgente y coordinada, tanto a nivel nacional como internacional, para abordar los desafíos humanitarios y de seguridad que enfrentan los migrantes y las comunidades receptoras.

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