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Cucuteños no se sienten seguros en la calle ni en el transporte público


Conductores y usuarios aseguran que ya es hora de que Cúcuta modernice su sistema de transporte como en otras ciudades capitales./

El Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) dio a conocer los resultados de la Encuesta de Convivencia y Seguridad Ciudadana que se realizó durante los meses de septiembre a noviembre de 2022.

Frente a la percepción de seguridad, se indagó a las personas si en general se sienten seguras o inseguras en su ciudad o municipio, dejando en evidencia que el 52,9% de los encuestados a nivel nacional manifestó sentirse inseguro, siendo las mujeres quienes reportaron mayor percepción de inseguridad en comparación con los hombres.

Al consultarle a los ciudadanos sobre cuáles son los lugares en los que más se sienten inseguros, la calle y el transporte público fueron los sitios en los que afirmaron, perciben más inseguridad.

En este sentido, Cúcuta ocupó el décimo lugar a nivel nacional donde el 62,9% de los encuestados se siente más inseguro en la vía pública y el octavo lugar con el 48,8% de los cucuteños que no perciben ningún tipo de seguridad en el transporte público.

La Opinión preguntó a los ciudadanos por qué no se sienten seguros en estos espacios, y la mayoría coincidió en que hay mucha delincuencia común y no ven presencia constante de la Fuerza Pública en lugares críticos.

Además porque dicen, existen muchas zonas sin iluminación que se convierten directamente en focos de inseguridad que son aprovechados para delinquir, asimismo, los cucuteños creen en lo que dicen las redes sociales y también porque ya han sido víctimas de agresiones en estos lugares y por ende, no se sienten seguros.

Adicional a esto, señalaron sentirse inseguros en los pocos paraderos de busetas y taxis que hay en la ciudad, porque suelen ser invadidos por habitantes de la calle, así como por vendedores informales.

“A decir verdad, uno ya se siente inseguro en todos lados, solo con salir a la calle estamos expuestos, pero le toca a uno montarse a la buseta con miedo a que el vecino de al lado pueda ser un ladrón o que cuando se baje lo sigan y lo roben, porque así son, así robaron a una amiga”, contó Esther Sanabria, usuaria del transporte público.

Sanabria comentó que prefiere muchas veces caminar o poner un poquito más y pedir un taxi para movilizarse a citas médicas o pagar facturas, ya que le da miedo que le roben lo poco que sus hijos le dan.

Por su parte, Carlos Fuentes, un joven universitario que todos los días se traslada desde Antonia Santos hasta Quinta Oriental, indicó que ya ha sido víctima de los ladrones en dos ocasiones cuando se transportaba en la buseta.

“En la subida del Indio iban dos muchachos con cara de buena gente y en un momento se pararon y con armas nos amenazaron hace como año y medio, nos robaron sin importarles que iban niños. La otra ocasión fue cuando iba para Villa del Rosario en una noche y también se montó un ladrón, las dos veces me quedé sin celular”, apuntó.

¿Qué dicen los conductores?

Algunos choferes comentaron que es más fácil que roben una buseta que a un taxista, pero los hechos de los últimos meses han dado cuenta de que los conductores de la ‘mancha amarilla’ también están expuestos.

Andrey Guzmán, conductor de buseta, indicó que aunque nunca ha sido víctima de robo, sí conoce de varios compañeros que se han quedado sin el producido del día, por lo que afirma que la percepción de inseguridad no es solo entre usuarios, sino también entre ellos.

“Muchas busetas tienen GPS y por eso no se las pueden robar fácilmente y aunque algunos compañeros han optado por poner cámaras de seguridad, eso no le garantiza a uno que la Policía vaya a agarrar a los ladrones o que se vaya a recuperar lo perdido. Entonces a uno le toca encomendarse a Dios y pedir que solo se suba gente buena”, dijo el conductor.

Por su parte, el taxista Wilmer Zepeda manifestó que ellos se arriesgan como todos, pues nunca se sabe quién puede ser el pasajero y aunque no aceptan carreras para partes desconocidas, muchos tienen cómplices esperando en otros sitios para atacar.

“Con los botones de pánico que se han venido instalando pues digamos que se ha generado como un freno para los ladrones, porque saben que los pueden agarrar más rápido, pero igual, faltan más controles de la Policía, especialmente a motorizados que es el medio que más usan para robar”, añadió.

GPS y cámaras de seguridad

Miguel Ángel Flórez, gerente de la empresa Transontiveros, aseguró que la mayoría de vehículos de servicio de transporte público colectivo tienen GPS y eso se convierte en una gran ayuda, para evitar que los vehículos sean hurtados.

Precisó que el último reporte por robo a uno de sus conductores se dio el año pasado. Señaló que algunos factores que favorecen a los ladrones son las zonas de algunos barrios por donde tienen que pasar, pero que de noche no tienen ningún tipo de iluminación. Así como el mal estado de las calles que hace que los vehículos tengan que desplazarse a poca velocidad, dándole oportunidad a los delincuentes de atacar.

“Lo único que serviría es lo del recaudo único digital, porque así los conductores no tendrían que cargar con efectivo y dejaría sin razón a los malhechores. Aunque también se piensa que cuando ya esté todo digitalizado, o se roban los elementos o a los pasajeros”, sostuvo Flórez.

Cediel Pérez, gerente de la empresa Coomicro, indicó que varios propietarios de busetas han decidido por su cuenta, instalar cámaras de seguridad, para evitar que los ataquen, sin embargo, esto suele ser inevitable muchas veces.

Informó que los GPS se instalan en convenio con una empresa de telefonía y tienen un valor aproximado de $500.000.

Señaló que el último reporte por robo a dos de sus conductores se dio hace aproximadamente un mes, por lo que pide mayor seguridad para el gremio.

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