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Envidia: Semilla del Mal 

Papa Francisco: La envidia viene del demonio. La envidia es una semilla que te empuja a destruir, a hablar mal, a aniquilar al otro

"El mal entró en el mundo debido a la envidia del demonio. La envidia es una semilla que te empuja a destruir, a hablar mal, a aniquilar al otro", así lo expresó el Papa Francisco en su homilía durante la misa de la mañana en la Casa de Santa Marta.

El Papa Francisco reflexionó sobre el pasaje biblica contenido en la primera lectura de la Carta de Santiago, en la que el apóstol advierte que "quien quiera ser amante del mundo se hace enemigo de Dios".

La persona más importante en la Iglesia.

"¿Quién es la persona más importante de la Iglesia? El Papa, los obispos, los monseñores, los cardenales, los pastores de las más bellas parroquias, los presidentes de las asociaciones laicas..." preguntó el Papa Francisco a todos los presentes.

¡No! El más grande de la Iglesia es el que se hace servidor de todos, el que sirve a todos, no el que tiene más títulos.

A continuación, puedes disfrutar un extracto de la homilía del Papa Francisco en la que habló sobre cómo vencer esa ansiedad de ser el más importante y de tener más dinero.  

Una persona, especialmente un cristiano, que cae presa de la mundanidad y quiere ser más importante que los demás, vive una vida que siempre busca hacer compromisos para subir más alto, para dominar, para ser más grande.

La envidia te empuja a destruir, a hablar mal.

Ese espíritu mundano que busca ganar más dinero y más poder lleva a la maldad de los chismes.

¿De dónde viene? De la envidia; el envidioso es el demonio, lo sabemos, la Biblia lo dice. El mal entró en el mundo debido a la envidia del demonio. La envidia es una semilla que te empuja a destruir, a hablar mal, a aniquilar al otro.

El camino de la humildad.

El Papa Francisco, también recordó la lectura del Evangelio de Marcos en la que Jesús, dirigiéndose a la anterior disputa de los discípulos sobre quién era el más grande de ellos.

Si alguien quiere ser el primero, será el último de todos y el servidor de todos.

Los cristianos, están llamados a seguir el camino trazado por Jesús y ser humildes servidores de todos.

Este es el camino. El camino contra el espíritu del mundo es uno: la humildad. Servir a los demás, elegir el último lugar, no escalar.

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