top of page
  • Foto del escritorPrensaFMSantader

Intento de asesinato en España vincula a cuatro colombianos: ¿Exporta Colombia el crimen?


Cuatro Colombianos fueron detenidos en España por intentar asesinar a un comerciante en Valencia.

La detención de cuatro colombianos en España que intentaron asesinar a un comerciante en dicembre abrió el debate si desde el país se prestan servicios de sicariato en el exterior. Al mejor estilo del sicariato arraigado en Colombia en la época más dura del narcotráfico, los dos hombres se acercaron al vehículo que se detuvo en la mitad de la calle. Llegaron en moto, con los cascos puestos y el parrillero desenfundó el arma. Disparó en dos ocasiones, pero no logró impactar a su objetivo. En medio del caos, el conductor del vehículo blanco, tipo camioneta, solo pensó en acelerar mientras que sus verdugos se fueron tras de él para buscar “rematarlo”. La escena no ocurrió en las calles de Medellín, Cali, Bogotá o Barranquilla ni es la descripción de un libro de violencia de los que tanto se han escrito en el país. La secuencia ocurrió en las calles de Puçol, en Valencia (España), cuando un empresario que llegaba a su trabajo descendía de su vehículo y fue sorprendido por los sicarios que fallaron en su acción. El intento de homicidio ocurrió a finales de 2022, pero tras ser arrestados este lunes por las autoridades españolas, se conoció que cuatro colombianos estarían detrás del homicidio no consumado. Con el casquillo de una bala calibre 22 hallado en la escena del crimen, la Guardia Civil Española inició una investigación que llevó a la detención de los cuatro colombianos entre los que hay una mujer. Luego, con la sapiencia de un sabueso, revisaron las cámaras que les llevó a identificar la moto usada en el intento de homicidio y, a través de esa pista, llegaron hasta “el grupo de sicarios colombianos” que permanecía asentado en Valencia y Girona. Según datos entregados por agentes de la Guardia Civil Española, los cuatro colombianos recibirían un pago de 30.000 euros (131.359.801 pesos a cambio de ayer), y recibieron 15.000 como anticipo; el resto se lo entregarían cuando terminaran “el trabajo”. El trabajo lo tenían previsto para diciembre, pero con lo que no contaban los sicarios era que uno de ellos tuvo que ser operado, y como conoció EL COLOMBIANO, otro viajó como sustituto desde Colombia, quien en últimas fue al que le falló la puntería. La investigación también registra que esta red le hizo seguimiento al empresario durante varios días para saber cómo y por dónde se movía, además de sus horarios y sus hábitos. Con toda esta información, los agentes allanaron este lunes cinco viviendas (dos en Sollana, Valencia, y tres en Figueres, Girona) y hallaron material que será utilizado en el juicio (ver Para Saber Más). Tres de los colombianos fueron enviados a prisión, mientras que la mujer, encargada de guardar el arma, fue dejada en libertad condicional por ser madre de un bebé. ¿Colombia exporta el delito? La detención de los 4 colombianos en España volvió a abrir un interrogante que se ha planteado por años, pero que en las últimas semanas ha cogido fuerza debido a los hechos ocurridos en varios países: ¿Es Colombia un país exportador de sicarios y mercenarios?. Hechos de violencia ocurridos en varias partes del mundo, en los que se han visto involucrados colombianos, desencadena la estigmatización y vuelve a poner sobre la mesa el asunto de que en Colombia se presta en el exterior “servicios de sicariato”, sumado a los robos, tráfico de drogas y hasta los llamados prestamistas gota a gota cuyas redes se han asentado en Chile, Ecuador, El Salvador, México, Perú, Argentina, Brasil, Honduras y Panamá, según datos de la Policía Nacional. Según la plataforma periodística Connectas, en Honduras, por ejemplo, hay una red de estos préstamos ilegales que de acuerdo a información policial, está compuestas por al menos 20 colombianos. “Tres factores fueron fundamentales para la expansión del ‘gota a gota’ por la región: los altos índices de corrupción en los gobiernos de algunos países, la desigualdad social en el continente y la corrupción de algunas autoridades policiales en países como Colombia, Perú, Ecuador y México”, dice Connectas. “La red se moviliza por las ciudades para ofrecer préstamos sin mayor garantía. Colocan direcciones de sus empresas en lugares fantasma y reclutan a mujeres, en su mayoría hondureñas, para el cobro de los pagos cuando no hay retrasos”, señala Connectas en su investigación. Bajo la óptica de Erich Saumeth Cadavid, analista e investigador en temas de defensa, seguridad, convivencia y orden público, no es que Colombia exporte el delito o sicarios, es que ya existen redes de delito transnacional, integradas por colombianos y de otras nacionalidades, que tienen presencia en otros países y se encargan de hacer este tipo de “encargos” o “trabajos”. Explica Saumeth que la mala reputación generada, entre otras cosas, por los sicarios colombianos “es bien conocida desde la época de los 80. Nosotros inventamos varias formas muy efectivas de vulnerar los derechos ajenos, como el uso de la motocicleta con las dos personas, el uso sistematizado de la subametralladora 9mm”. Estas características hacen que desde el exterior se soliciten estos mal llamados servicios, pero “hablar de exportación no creo, porque sería más evidente y se conocería más de la presencia de colombianos en el exterior. Creo que han sido casos puntuales”, expone Saumeth, quien agrega que esas redes tienes sus tentáculos y de estos hacen parte colombianos, como también personas de otras nacionalidades. Colombia sí es proveedor Contrario a lo expuesto por Erich Saumeth, para el docente, analista e investigador de conflictos, Néstor Rosanía, Colombia sí se ha convertido en un proveedor internacional de una mano de obra calificada en términos de mercenarios y actividades sicariales. Rosanía explica que, en asuntos relacionados con los mercenarios, hay tres puntos que llaman mucho la atención en el mercado negro: “lo primero, un alto nivel de entrenamiento con cursos avanzados en términos de lanceros, contraguerrilla, Fuerzas Especiales, muchos de esos cursos pagos por la cooperación internacional y que tienen altos estándares internacionales o americanos y de la OTAN; un alto nivel de entrenamiento”. El segundo punto señalado por Rosanía es que los mercenarios colombianos “tienen una alta experiencia de combate que es lo que más vale en el mercado negro de mercenarios en el rango de soldado suboficiales y oficiales, gente que tiene más de 20 años en espacios de orden público, y tienen una experiencia de combate comprobada”. Y un tercer aspecto que hace que los mercenarios colombianos sean apetecidos en el mundo es más económico. Rosanía asevera que con relación al dólar, el trabajo realizado por los mercenarios colombianos es una mano de obra barata, razón por la cual son contratados en Oriente Medio para cuidar la infraestructura o prestar servicios de seguridad a las personas. En cuánto al sicariato, Rosanía considera que en Colombia hay una “mano de obra calificada a partir de una amplia experiencia en tema de crimen organizado transnacional”, esto debido a que los que cometen este tipo de delitos por lo general han hecho parte de bandas que han peleado diferentes guerras sea en el conflicto armado colombiano o en las violencias urbanas que aquejan a las ciudades. El analista expone que también es una mano de obra más barata con relación al dólar y son más apetecidos en el bajo mundo criminal. ¿Qué sigue para los detenidos? A tres de los cuatro colombianos detenidos en España por el intento de homicidio del comerciante, el Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Massamagrell los envió a prisión mientras se espera la audiencia para la imputación de cargos. A la mujer se le otorgó “libertad con medidas cautelares”. Los tres hombres serán imputados por el delito de asesinato en grado de tentativa, pertenencia a grupo criminal y tenencia ilícita de armas, a la mujer solo se le imputará pertenencia a grupo criminal y tenencia ilícita de armas. Las autoridades se abstuvieron de revelar las identidades de los cuatro colombianos cuyas edades oscilan entre los 24 y los 63 años, pero enfatizaron en que pagaran el haberse creído con licencia para matar. Por: Javier Alexánder Macías

2 visualizaciones0 comentarios

Comentários


bottom of page