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Reviven las esperanzas para familias de desaparecidos por las Auc


Alrededor de uno de los hornos crematorios que funcionó en Juan Frío fueron hallados los restos óseos que serán analizados para determinar si corresponden a una o varias personas. /

En Juan Frío, un corregimiento de Villa del Rosario que limita con el estado Táchira, en Venezuela, se reavivaron esta semana las esperanzas para cientos de familias que perdieron a sus seres queridos a manos de las extintas Autodefensas Unidas de Colombia (Auc) y que nunca pudieron darles el último adiós, porque sus cuerpos o restos no aparecieron.

Hace tres días, la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) encontró varios restos humanos que serán analizados para saber si corresponden a una sola persona o a varias que habrían muerto a manos de esa organización criminal.

Esta primera inspección que llevó a cabo la UBPD en Juan Frío se dio luego de las declaraciones que entregó recientemente el excomandante del Bloque Catatumbo de las Auc, Salvatore Mancuso, a los magistrados de la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) y en las que recordó las atrocidades que cometieron los paramilitares en esa zona fronteriza.

“Lo primero que hicimos fue desplegar un equipo de arqueología forense para que el territorio que el señor Mancuso había señalado pudiera ser prospectado y así llegar a la conclusión de que allí no hubo ningún tipo de intervención con aspectos no técnicos (exhumaciones). Además, hubo un rumor inicial de que luego de la declaración de Mancuso observaron movimientos extraños en el sitio”, explicó Nelson Téllez, subdirector general técnico y territorial de la Unidad de Búsqueda.

Tras esta intervención, el equipo técnico pudo entregarle un parte de tranquilidad no solo a la Cancillería de Colombia, que se ha propuesto llevar a feliz término esa búsqueda de los desaparecidos de las autodefensas, sino también a las familias que por años han esperado noticias de sus familiares. Esto, al confirmar que en el lugar no hubo ningún tipo de intervención, lo que significaría que nadie se ha encargado de remover el terreno para llevarse los restos que pudieran estar en esa zona.

Como se recuerda, este corregimiento del municipio fronterizo fue el principal centro de operaciones de Rafael Mejía Guerra, alias Hernán, uno de los jefes del Frente Fronteras que tenía presencia en el área metropolitana de Cúcuta y quien se desmovilizó en diciembre de 2004, pero en septiembre de 2016, días después de salir de prisión, fue asesinado por el Eln.

Lo que encontraron

Lo que comenzó como una primera visita al lugar en donde a comienzos de la década del 2000 funcionaron los tenebrosos hornos crematorios usados por las autodefensas para desaparecer a sus víctimas, terminaron llevando a los expertos de la Unidad de Búsqueda a encontrarse, de manera inesperada, con algunos restos óseos en el terreno, los cuales fueron recogidos y trasladados para su respectivo análisis.

“La inspección no estaba planeada para que fuera intrusiva, es decir, para recuperar restos específicos en un sitio, sino para ver qué había en el terreno, como indicios de que hubiera un enterramiento ilegal. Esa intervención ha mostrado la presencia de algunas estructuras óseas de carácter humano, pero no sabemos cuántas personas son”, precisó el subdirector general técnico y territorial de la entidad.

El funcionario señaló que los restos fueron encontrados en diferentes puntos y no en una fosa común como tal, en razón a que los animales carroñeros se pudieron haber encargado de esparcirlos por el lugar, el cual se encuentra lleno de maleza.

“Ahora mismo no podemos afirmar cuántas personas se hallaron, eso se sabrá cuando se complete el estudio médico legal, antropológico y genético que podamos hacer en asocio con el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses, que es nuestro aliado principal en el trabajo técnico y científico de identificación de personas y documentación de los casos”, afirmó Nelson Téllez.

Agregó que la UBPD está recopilando la información necesaria para la reconstrucción del contexto de los hechos ocurridos en Juan Frío, lo cual será esencial para la investigación humanitaria y extrajudicial.

Como lo contó La Opinión semanas atrás, Salvatore Mancuso recordó ante la JEP y ante la propia comunidad del corregimiento fronterizo que fue objeto de la barbarie paramilitar, que los hornos crematorios fueron un método que surgió como una forma de presión para desaparecer personas y evitar que sus muertes afectaran la carrera de los miembros de las Fuerzas Militares que apoyaban la lucha de los paramilitares contra la guerrilla.

Las fosas en Venezuela

Durante la audiencia única de verdad en la que participó a mediados de mayo, Mancuso también reveló que la estrategia empleada en la zona de frontera entre Colombia y Venezuela conllevó a que al menos 200 cuerpos fueran dejados en territorio vecino o arrojados al río para que terminaran al otro lado de la línea limítrofe.

“En Venezuela se coordinó con unos militares, no tengo los nombres, pero allá hay cementerios con más de 200 personas en San Cristóbal, Ureña, San Antonio, la Fría y Boca de Grita. Otros fueron arrojados al río y también aparecieron en Venezuela. Estos hechos de los cementerios de Venezuela empiezan desde el año 2002 en adelante, aproximadamente”, aseguró el excomandante paramilitar.

Al respecto, el subdirector general técnico y territorial de la Unidad de Búsqueda, Nelson Téllez, manifestó que esta es una tarea frente a la cual no pueden proceder hasta tanto no haya un acuerdo binacional muy bien estructurado, relacionado con aspectos diplomáticos y jurídicos en los que cada país está trabajando.

“En la declaración que se dio en el marco de una audiencia por parte de Salvatore Mancuso, se informó que habría alguna actividad de desaparición transfronteriza entre Colombia y Venezuela. Eso suscitó en la Unidad de Búsqueda la necesidad de poner a disposición de la Cancillería los recursos técnicos y humanos que tenemos para asesorar una eventual acción humanitaria binacional”, dijo el funcionario.

Días atrás, durante un encuentro en Brasil con su homólogo venezolano, Nicolás Maduro, el presidente de Colombia, Gustavo Petro, dijo que se van a adelantar todas las labores que sean necesarias, con los expertos en identificación de cadáveres que tiene el país, para que la búsqueda de los desaparecidos mencionados por Salvatore Mancuso produzca resultados positivos.

“Estamos de acuerdo (con Maduro) y vamos a desarrollar toda la labor que podamos, con nuestros expertos en identificación de cadáveres, pues Colombia tiene ya una tradición en eso, tiene experiencia”, manifestó el jefe de Estado.

Petro dejó abierta, incluso, la posibilidad de que esa búsqueda sea acompañada por el propio exjefe paramilitar, quien se puso a disposición de las autoridades para ir hasta Venezuela, si se le permite su regreso al país, y encabezar la recuperación de todos los cuerpos que terminaron enterrados del otro lado de la línea fronteriza.

El jefe de Estado también se refirió ayer en la mañana al anuncio hecho por la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas, sobre los restos encontrados en Juan Frío. “Como jefe del Estado buscaré todas las formas para que esos cuerpos vuelvan a sus familiares y para que aquí, los asesinos, no vuelvan al poder, porque volverían a matar”, escribió Petro en su cuenta de Twitter.

Vuelve la ilusión

El hallazgo hecho por la Unidad de Búsqueda de Personas Dadas por Desaparecidas (UBPD) revivió las esperanzas de cientos de familias no solo de Juan Frío, sino de otros municipios de Norte de Santander que llevan décadas esperando saber lo que ocurrió con sus seres queridos.

Sara Cotamo, habitante del corregimiento fronterizo y quien no sabe nada de su hermano desde septiembre de 2004, cuando fue desaparecido en San Cristóbal, aseguró que esto era algo que estaban esperando desde hace mucho tiempo.

“Es una esperanza para las familias porque nos vuelve a avivar la ilusión de que esa lucha de años o ese duelo que llevamos encima, finalmente se va a cerrar”, manifestó Cotamo, quien es integrante del Colectivo de Víctimas de Juan Frío.

Admitió que es doloroso que después de tanto tiempo y solo cuando se dieron las declaraciones de Salvatore Mancuso se haya tomado la decisión de intervenir el sitio donde funcionaron los hornos, para empezar a buscar a sus familiares, pese a que la información se tenía desde hace mucho.

“Si esto lo hubieran hecho mucho antes, créame que la cantidad de cuerpos recuperados hubiera sido más. Las familias hubiesen tenido la oportunidad de cerrar un capítulo tan doloroso que aún sigue vivo”, dijo.

Cotamo señaló que lo importante ahora es que los análisis de los restos avancen rápidamente, pues de nada sirve que se encuentren, si los resultados se tardarán varios años más.

Por su parte, Gladys Vargas, una de las madres buscadoras de Juan Frío, quien perdió a su hijo de tan solo 17 años en 2002, celebró el anuncio de la Unidad de Búsqueda y dijo que esta noticia la esperaron años y años.

“Yo había estado al pie de eso hace mucho tiempo. Tenía conocimiento de esas fosas y había llevado esas coordenadas a la Fiscalía y no habían hecho nada, hasta que Mancuso habló. Aspiro y espero que nos colaboren con eso, porque esa es una esperanza más para las madres de encontrar a nuestros hijos, esposos y a todos nuestros desaparecidos”, expresó.

La Opinion

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