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Crisis en la salud colombiana: Congreso hunde reforma y Petro toma control de EPS

El Congreso colombiano enfrentó una encrucijada política al hundir la reforma a la salud propuesta por el Gobierno, mientras simultáneamente el presidente Gustavo Petro materializaba la toma de control de las Entidades Promotoras de Salud (EPS) más grandes del país, como Sanitas y Nueva EPS. A pesar del fracaso del proyecto de ley en la Comisión VII del Senado, Petro no desistió y optó por una estrategia de intervención directa en el sistema de salud.

Con esta maniobra, más de 26 millones de afiliados al sistema de salud quedaron bajo la administración del Gobierno Nacional, marcando un hito en la gestión del sector. Petro, enfocado en evitar una "quiebra generalizada" del sistema de salud, argumentó que esta medida era necesaria para contrarrestar la influencia de congresistas vinculados a EPS que recibieron financiamiento de estas entidades.

El respaldo gubernamental a estas intervenciones se fundamenta en un informe de la Contraloría que revela una alarmante deuda de las EPS, ascendiendo a 25 billones de pesos, con una parte considerable destinada a las Instituciones Prestadoras de Salud (IPS). A pesar de las críticas y discrepancias respecto a las cifras oficiales, el Gobierno justifica sus acciones como una respuesta urgente a la crisis financiera del sector.

Mientras tanto, las asociaciones de pacientes expresan su preocupación por el impacto de estas intervenciones en la calidad y continuidad de sus tratamientos. Aunque el Gobierno asegura que los servicios de salud continuarán, la incertidumbre persiste entre los ciudadanos.

El panorama se complica aún más con el fracaso de la reforma a la salud propuesta por el Gobierno Petro, cuya ponencia fue archivada en la Comisión VII del Senado. A pesar de los esfuerzos por sacar adelante el proyecto, los senadores se mantuvieron firmes en su decisión de hundir la iniciativa, lo que marca un revés significativo para la agenda gubernamental en este ámbito.

La decisión del Congreso de hundir la reforma a la salud y la posterior intervención del Gobierno en las EPS reflejan un conflicto político y una crisis estructural en el sistema de salud colombiano. Mientras el Gobierno buscaba reformar el sistema para mejorar su eficiencia y equidad, el Congreso mostró resistencia, evidenciando la complejidad de alcanzar consensos en un tema tan delicado como la salud pública.

La toma de control de las EPS por parte del Gobierno representa un movimiento audaz por parte de Petro, que busca enfrentar la crisis financiera del sector de manera directa. Sin embargo, esta medida plantea interrogantes sobre su viabilidad a largo plazo y su impacto en la calidad de los servicios de salud para los ciudadanos.

El fracaso de la reforma a la salud propuesta por el Gobierno Petro revela la dificultad de implementar cambios estructurales en un sistema tan arraigado y complejo como el de salud. La falta de consenso político y los intereses particulares de los actores involucrados obstaculizan los esfuerzos por mejorar la atención médica y garantizar el acceso universal a la salud en Colombia.

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